Sonia Veiras, anestesióloga: “Una transfusión de sangre es muy similar a un trasplante”


La transfusión de sangre forma parte del trabajo diario de Sonia Veiras del Río, jefa del Servicio de Anestesiología del Hospital Clínico de Santiago, en Galicia, España y una de las profesionales involucradas en un nuevo programa para mejorar el uso de la sangre en los pacientes.
La propuesta se aplica en el área sanitaria de Santiago y Barbanza y pone el foco en lo que ocurre antes, durante y después de una operación.
“Cuando te transfunden sangre, te están inoculando un órgano líquido de otra persona”, explicó Sonia Veiras al hablar sobre lo que ocurre dentro del organismo. La anestesióloga agregó: “Una transfusión de sangre es muy similar a un trasplante”.
Cuando se realiza una transfusión de sangre, el paciente recibe componentes sanguíneos de otra persona y su sistema inmunitario puede reaccionar. “Muchas veces esa reacción pasa desapercibida y otras es bastante abrupta y grave”, detalló la médica.
El sitio Mayo Clinic señala que una transfusión puede reemplazar la sangre perdida durante una operación o después de una lesión. También se indica cuando los glóbulos rojos, las plaquetas o el plasma están bajos o no funcionan correctamente. La mayoría de los procedimientos presenta pocas complicaciones. Entre las reacciones posibles están la fiebre, los escalofríos, la urticaria y la picazón.
“Hay que tomarnos muy en serio cuándo transfundimos y a quién transfundimos”, afirmó Veiras.
Uno de los problemas mencionados por la anestesióloga es el TACO, una sobrecarga circulatoria asociada a la transfusión. Puede aparecer cuando el corazón o los riñones no manejan bien el volumen administrado. “A veces hay sistemas cardiovasculares que no llevan bien ese volumen”, explicó Veiras.
Mayo Clinic indica que esta complicación puede causar acumulación de líquido en los pulmones y dificultad para respirar. El riesgo es mayor en personas con enfermedades cardíacas, vasculares o renales. Veiras también habló del TRALI, una lesión pulmonar aguda vinculada con la transfusión. Durante el procedimiento se controlan la temperatura, la presión y la respiración.
La transmisión de infecciones es otro riesgo conocido. Los controles actuales hicieron que el contagio de VIH o hepatitis sea extremadamente raro, aunque cada donación se analiza antes de utilizarse.
Antes de donar, la persona responde preguntas sobre su salud, sus antecedentes y posibles situaciones de riesgo. Después se controlan la presión arterial, el pulso, la temperatura y la hemoglobina.
En ese sentido, Mayo Clinic explica que la hemoglobina se mide con una pequeña muestra obtenida de un dedo. Si el valor es demasiado bajo, la persona no puede donar ese día.
En una donación de sangre completa se extraen alrededor de 470 mililitros. La aguja permanece colocada unos diez minutos, aunque el proceso completo suele durar cerca de una hora.
Después de la extracción, la sangre puede dividirse en glóbulos rojos, plasma y plaquetas. Cada componente se utiliza para pacientes con necesidades diferentes.
La muestra también se analiza para identificar el grupo, el factor Rh, la presencia de anticuerpos y posibles infecciones. Si los controles detectan algún riesgo para el receptor, la donación no se utiliza.
Veiras recordó que las reservas suelen bajar durante las vacaciones y destacó el aporte de los estudiantes universitarios en Santiago. “Debemos tener mucho respeto por estas personas que donan voluntariamente, que no cobran nada y que lo hacen de forma altruista”, afirmó.
Fuente: www.clarin.com



